jueves, 4 de diciembre de 2008

Bienvenue Chez Les Ch'tis - Welcome to the Land of Shtis


Soy una de las veinte millones de personas que ha visto ya esta película Veinte millones es, para una cinta europea, un gran récord.

Leo en Wiki que es la película francesa con mayor número de espectadores en la historia. Se merece haberlo logrado, porque la cinta es realmente muy buena, sumamente divertida, se las recomiendo ampliamente.

Lo único que me deja un mal sabor (y uno sumamente agrio) es la corrupción que se muestra en el caso de los ascensos en Francia, porque si en el correo -que además, ¡parece que no está privatizado!- se muestra una corrupción tal, me pregunto qué queda para el resto de la administración, para la política, para la economía... (les recuerdo tan sólo el caso Venta de acciones - Noël Forgeard y otros).

Una escena que me parece terrible es aquella en que Philippe visita a su "amigo" (la corrupción no es amistad y la amistad no es corrupción), Jean Sabrier, en el departamento de personal y éste le dice: "te devuelvo tu dinero". El dinero del soborno o coima que Philippe le pasó a su "amigo" por el ascenso que éste debía lograr y que, finalmente no le dieron por preferir a un discapacitado.

Otra escena que encuentro algo problemática -aunque es imposible prescindir de ella, porque es decisiva en la historia- es aquella en que el protagonista se hace pasar por discapacitado.

Lo bueno y positivo de la película: Philippe (interpretado magistralmente por el actor de origen argelino Kad Merad) trata de salvar su matrimonio, que él había dado ya poco menos que por perdido. Julie Abrams descubre nuevamente el amor hacia Philippe.

Asimismo, se muestra -y se ridiculiza- los muchos prejuicios que puede haber entre los habitantes incluso de un mismo país, cuando no se conocen. Y cómo es posible superarlos, con amistad, convivencia, buen humor y calor humano.

Los habitantes de Nord-Pas-de-Calais son, entre paréntesis... no franceses, sino originariamente flamencos. Esta región fue anexada por el absolutista Luis XIV, conocido como el Rey Sol y, desde entonces y en el proceso de "formación del estado nacional", los franceses han tratado de afrancesar a su población. Lo que es, a mi modo de ver, una gran injusticia... Ayer, hoy y siempre.

El idioma que se habla en esta parte del territorio francés es el Ch’ti, dialecto del que el resto de los franceses se burla. Si hay que hacer justicia, tenemos que decir que los flamencos no tienen la mejor opinión de los franceses, de los ciudadanos franceses del sur, a quienes consideran como poco confiables, volátiles y nada de sobrios... Aunque, esta película muestra más los prejuicios de los franceses (del sur) frente a los flamencos (en este caso, franceses del Norte).

Fíjense en la escena en que Philipp pregunta si la torre es la torre de la iglesia y muestra el llamado Belfried, esto es la torre -generalmente del ayuntamiento- de las campanas, propia, muy propia de la arquitectura de Flandes.

La arquitectura, los ladrillos, los techos... el gusto por las papas (patatas, para Spain) fritas... es igual a la de Rhenania (en Bergues, tú te sientes en Kessenich o en Friesdorf), lo mismo que el carnaval (no entiendo el gusto de disfrazarse de mujer, ojo con esto que es algo que Philippe no capta y lo lleva al primer malentendido frente a Antoine), la decoración interior de las casas y la forma de ser de la mamá de Antoine (no me pueden negar que se parece a Julie Andrews, interpretada por Line Renaud, que viene de Armentières, precisamente en la frontera con Bélgica, fíjense cuántas veces mencionan los franceses del sur a Bélgica, como si fuera el Polo Norte) es propio de Flandes (hoy parte de Bélgica) y muy parecido a Rhenania (hoy en Alemania).

Me gustaría saber lo que pensarán los belgas -de uno y de otro lado- al ver esta película.

En Francia, existe una línea Linie Bordeaux-Paris-Metz que separa las dos culturas... Y es esta línea, la que el director trata de superar.

Annabelle Deconninck (el apellido es flamenco) es una verdadera mediadora entre las "dos culturas", de partida, porque puede entiende el francés de Philippe y por tanto, actúa varias veces como traductora y puede aclarar los malos entendidos idiomáticos y culturales (y explicar al director del correo, por ej., por qué Antoine está alcoholizado ya a mitad de la mañana).

Leo en la Base de Datos, acerca de la traducción (al inglés): Fantastic job with the subtitles.

A su vez, Malte pregunta por la versión en alemán (para el que se creó un dialecto alemán que es similar al dialecto francés de la región) y Hummer responde: I really hate most german versions of foreign-language movies, but this one is really good. I was surprised to see (and hear) how great this weird idea works. I can only recommend to watch the german version. It´s a rare example of a fine piece of work.

Tiene razón, pese a ello, si la pueden ver en original... tanto mejor :)

Y no hay que olvidar lo que nos dice Antoine: "quien viene al Norte, llora dos veces, primero al llegar y luego, al despedirse".


1 comentario:

David C. dijo...

yo también quiero verla.